En ciertos grupos juveniles, caerle a un plan significa asistir, apuntarse o presentarse: “le caigo a la fiesta” equivale a “voy a la fiesta”.
Nace de una extensión coloquial del verbo caer, que ya permite sentidos como llegar de manera inesperada o pasar por un lugar. El pronombre añade una construcción conversacional que varía según la región.
La expresión circula en variedades urbanas del español y ganó visibilidad en canciones, mensajes y redes durante la década de 2020. No es universal: en otras zonas “caerle bien o mal” conserva un significado diferente.