El deseo es el interés, apetencia o anhelo que siente una persona hacia alguien o algo, con la intención de poseerlo, disfrutarlo o alcanzarlo. Es un impulso psicológico y emocional que motiva la acción.
La palabra proviene del verbo latino *desiderare*. Este término se compone del prefijo *de-* (que indica separación o privación) y *sidus* (astro o estrella). Etimológicamente, significaba "dejar de ver las estrellas" o "perder de vista los astros". En la antigua Roma, se creía que el destino estaba escrito en las estrellas; por tanto, *desiderare* implicaba esperar con ansias una señal o un favor que los astros ya no mostraban.
Originalmente, el concepto estaba ligado a la adivinación y la observación astronómica. Con el tiempo, el sentido se secularizó, pasando de la espera de un presagio astrológico al anhelo humano por algo ausente. En el latín vulgar, evolucionó hacia *desiderium*, consolidándose en las lenguas romances como el motor fundamental de la voluntad humana.
* Desear: Verbo que expresa la acción de sentir el deseo.
* Deseable: Adjetivo que califica a aquello que es digno de ser deseado.
* Desiderátum: Locución latina utilizada en español para referirse a algo que se desea alcanzar como meta final o aspiración suprema.
* Desdén: Aunque fonéticamente similar, es un falso amigo etimológico, pues proviene de *dedignari* (no dignarse).