Funar es exponer públicamente una conducta considerada dañina para provocar rechazo social o exigir consecuencias. No equivale automáticamente a demostrar una acusación y puede usarse de forma responsable o abusiva.
La palabra se popularizó en Chile, donde funa designó actos públicos de denuncia. El verbo se extendió después por América Latina y España mediante redes sociales.
Durante las décadas de 2010 y 2020 pasó de contextos de protesta a publicaciones virales, hilos y videos. Hoy suele relacionarse con la cultura de la cancelación, aunque sus matices regionales son distintos.