La incidencia se refiere al acontecimiento de un suceso que sobreviene en el curso de un asunto, modificándolo. En ámbitos científicos, estadísticos y médicos, designa el número de casos nuevos de un fenómeno o enfermedad que aparecen en una población y período determinados.
Proviene del latín tardío incidentia (acontecimiento), un sustantivo derivado del verbo incidere (caer en, suceder). Este verbo latino se compone del prefijo in- (hacia dentro, sobre) y el verbo cadere (caer). Así, su sentido etimológico original es "lo que cae sobre" o "lo que acontece" de manera imprevista.
En la antigüedad, el término tenía una fuerte carga física. Se utilizaba en la óptica y la geometría para describir el impacto de un rayo de luz o un cuerpo sobre una superficie (como el ángulo de incidencia).
Durante el desarrollo de la burocracia y el derecho en la Edad Media y el Renacimiento, el concepto se abstrajo para referirse a los obstáculos o desvíos que "caían" sobre un proceso legal o administrativo. En el siglo XX, la epidemiología adoptó el término para medir la velocidad de propagación de patologías.
La raíz latina se conserva casi idéntica en las lenguas romances y sajonas:
* Incidence (inglés y francés).
* Incidenza (italiano).
* Incidência (portugués).
En español, comparte familia léxica con vocablos como incidente (lo que ocurre), coincidencia (caer en el mismo punto) y reincidencia (volver a caer).