Un inquisidor es una persona encargada de investigar, examinar o indagar sobre un asunto. Históricamente, se refiere al funcionario judicial o eclesiástico que formaba parte de los tribunales de la Inquisición, cuya misión era detectar y castigar la herejía.
La palabra proviene del latín *inquisitor*, *inquisitoris*, un sustantivo derivado del verbo *inquirere*. Este verbo está compuesto por el prefijo *in-* (hacia adentro) y el verbo *quaerere* (buscar, preguntar o tratar de obtener). De la misma raíz latina provienen términos como "cuestión", "querella" y "adquirir".
El término se consolidó en la Edad Media con la creación de la Inquisición medieval (siglo XIII), bajo el papado de Gregorio IX. Los inquisidores eran jueces delegados por la Santa Sede, generalmente pertenecientes a las órdenes dominica o franciscana, con autoridad para investigar doctrinas contrarias a la fe católica. Posteriormente, el término se asoció estrechamente a la Inquisición española (fundada en 1478), donde el inquisidor adquirió un rol de poder político y religioso temido por su capacidad de procesar a sospechosos mediante interrogatorios y torturas.
* Inglés: *Inquisitor*.
* Francés: *Inquisiteur*.
* Italiano: *Inquisitore*.
* Uso figurado: En el lenguaje contemporáneo, se utiliza de forma peyorativa para describir a alguien que realiza preguntas excesivamente intrusivas, inquisitivas o que juzga con severidad desmedida.