El melón es el fruto de la planta herbácea *Cucumis melo*, caracterizado por su pulpa carnosa, dulce y jugosa, y su corteza generalmente lisa o reticulada.
La palabra proviene del latín tardío *melo*, *melonis*, que a su vez es una adaptación del griego antiguo *mēlopépon* (μηλοπέπων). Este término griego es un compuesto de *mēlon* ("manzana" o "fruta") y *pepōn* ("maduro" o "cocido por el sol"). Literalmente, los griegos lo definían como una "manzana madura" o "calabaza madura".
El melón es originario de las regiones tropicales de África y el Asia sudoccidental. Su cultivo se remonta a miles de años atrás; existen evidencias de su consumo en el Antiguo Egipto hacia el 2000 a. C. Los griegos y romanos lo introdujeron en Europa, aunque las variedades antiguas eran menos dulces que las actuales. Durante la Edad Media, su cultivo se extendió por todo el Mediterráneo, convirtiéndose en un manjar apreciado por su capacidad de refrescar en climas cálidos.
* Inglés: *Melon*.
* Francés: *Melon*.
* Italiano: *Melone*.
* Portugués: *Melão*.
* Variantes regionales: En español, existen múltiples variedades según su morfología y sabor, como el melón de Piel de Sapo (típico de España), el melón Cantalupo (de origen francés) o el melón Tuna (de pulpa verde).