La palabra misión designa el acto de enviar o ser enviado con un propósito específico. Puede referirse a una tarea encomendada, un objetivo vital, o a la labor de propagación de una doctrina, especialmente en contextos religiosos o diplomáticos.
Proviene del latín *missio, missionis*, sustantivo derivado del verbo *mittere*, que significa "enviar", "lanzar" o "dejar ir". El término se forma a partir del participio pasado *missus* más el sufijo *-io*, que indica acción o efecto.
En la Antigua Roma, el término *missio* se utilizaba en contextos militares y legales, refiriéndose a la "licencia" o "liberación" de un soldado tras cumplir su servicio (*missio honesta*). Con la expansión del cristianismo, el concepto se transformó profundamente: la Iglesia adoptó el término para describir el envío de apóstoles y misioneros a tierras lejanas para difundir la fe, otorgándole una carga espiritual y de servicio que perdura hasta hoy. A partir del siglo XIX, el uso se secularizó, aplicándose a expediciones diplomáticas, científicas y, finalmente, a cualquier objetivo profesional o personal.
* Inglés: *Mission*.
* Francés: *Mission*.
* Italiano: *Missione*.
* Portugués: *Missão*.
* Alemán: *Mission*.
En todas estas lenguas, la raíz latina *mittere* se mantiene como el eje semántico que conecta la idea de "enviar" con la de "propósito".