Una nube es un hidrometeoro consistente en una masa visible formada por la acumulación de gotas de agua microscópicas o cristales de hielo suspendidos en la atmósfera.
La palabra proviene del latín *nubes*, que significa "nube", "niebla" o "velo". Esta raíz deriva del protoindoeuropeo \*nebh-, que denota "humedad", "niebla" o "cielo". Es una raíz muy prolífica que también dio origen al sánscrito *nabhas* (cielo) y al griego *nephos* (nube).
En la antigüedad, las nubes eran interpretadas como manifestaciones divinas o presagios meteorológicos. Sin embargo, su clasificación científica moderna no llegó hasta 1803, cuando el farmacéutico aficionado Luke Howard propuso el sistema de nomenclatura basado en el latín (*cumulus*, *stratus*, *cirrus*), que aún utilizamos hoy. El término latino original, *nubes*, se mantuvo en las lenguas romances, desplazando a otras denominaciones germánicas o celtas que existían en la península ibérica.
* Portugués: *Nuvem*.
* Italiano: *Nuvola*.
* Francés: *Nuage* (derivado del latín vulgar *nubicŭlum*).
* Inglés: *Cloud* (de origen germánico, relacionado con *clod*, que significaba "masa de tierra" o "roca", por la apariencia sólida de las nubes).
* Griego: *Néfos* (conserva la raíz indoeuropea original).