La princesa es un título nobiliario que designa a la hija de un rey o soberano, o a la esposa de un príncipe. En un sentido figurado, se utiliza para describir a una mujer que destaca por su elegancia, distinción o por ser objeto de especial afecto.
La palabra proviene del latín "principissa", que es la forma femenina de "princeps". Este término se compone de dos raíces latinas: *primus* (primero) y *capere* (tomar o capturar). Por tanto, etimológicamente, un *princeps* es aquel que "toma el primer lugar" o el que ocupa la posición principal.
En la Antigua Roma, el título de *princeps* no era un rango de nobleza hereditaria, sino un honor otorgado al ciudadano más distinguido o al "primer ciudadano" del Senado (como fue el caso de Augusto). Con la consolidación de las monarquías medievales en Europa, el término evolucionó para designar a los miembros de la familia real. El femenino "princesa" se popularizó en las lenguas romances durante la Edad Media para distinguir a las mujeres de la realeza de los títulos de duquesas o condesas.
* Francés: *Princesse*.
* Inglés: *Princess*.
* Italiano: *Principessa*.
* Alemán: *Prinzessin*.
En algunas culturas, el concepto ha variado; por ejemplo, en el antiguo Egipto o en sociedades orientales, el estatus de las hijas reales se expresaba con términos específicos que no siempre compartían la raíz latina de "primero", pero que cumplían la misma función jerárquica.