La palabra santo se refiere a una persona que es considerada muy buena o que ha sido reconocida por su virtud y santidad.
La palabra proviene del latín *sanctus*, que significa "sagrado" o "consagrado". No tiene prefijos, pero el sufijo *-o* es común en español para formar sustantivos.
El uso de la palabra santo se remonta a la época del cristianismo en el Imperio Romano, aprox. en el siglo I d.C. Se utilizaba para referirse a personas que vivieron de acuerdo con los principios de la fe.
Los primeros registros de la palabra se encuentran en textos religiosos antiguos, como la Biblia y escritos de los Padres de la Iglesia.