Supeditarlo (siendo "superditarlo" una incorrección común) significa subordinar, someter o condicionar la existencia o el éxito de algo al cumplimiento de otra cosa. El sufijo "lo" es un pronombre átono que refiere al objeto subordinado.
Deriva del latín *subpeditare*, un verbo compuesto por el prefijo *sub-* (debajo) y la raíz de *pes, pedis* (pie). Literalmente, su origen etimológico evoca la acción de "poner algo debajo de los pies" o tenerlo disponible y dominado.
En el latín clásico, *subpeditare* tenía un matiz logístico y militar: significaba proveer, suministrar o tener abundancia de algo (poner los recursos "a los pies" de alguien). Sin embargo, durante la transición al castellano medieval, el sentido físico de "estar debajo de los pies" prevaleció sobre el de abastecimiento. Así, el término evolucionó hacia la subordinación y la dependencia jerárquica, donde una acción queda "bajo el pie" (control) de otra circunstancia.
La palabra "superditar" es un vulgarismo desaconsejado por la Real Academia Española, nacido por cruce fonético con "superar". En otras lenguas romances se prefiere la raíz de *subordinare*, como en el francés *subordonner* o el italiano *subordinare*. En inglés, el equivalente conceptual es *to subject* o *to subordinate*.