Tanquear significa aguantar una situación difícil, pesada o larga sin abandonar. Un estudiante puede decir que se “tanqueó” varias horas de estudio o una conversación incómoda.
Proviene del inglés tank y del rol de tanque en videojuegos: el personaje que recibe daño y protege al equipo. El español añadió el sufijo verbal -ear, frecuente en adaptaciones tecnológicas y juveniles.
Primero fue vocabulario de juegos multijugador. Después pasó a chats, streaming y habla cotidiana para describir resistencia física o emocional, normalmente con humor.