Álvaro es un nombre propio masculino de origen germánico. Se interpreta comúnmente como "el guardián de todos" o "aquel que es precavido", denotando una figura protectora y sabia.
Proviene del nombre germánico Alwar (o *All-wars*). Se compone de dos raíces:
* All: que significa "todo" o "totalidad".
* War (o *ward*): que significa "guardián", "protector" o "defensor".
Por tanto, la unión de ambos términos resulta en "el que protege a todos" o "el guardián de todos".
El nombre se consolidó en la península ibérica durante la Edad Media, gracias a la influencia de los pueblos visigodos. Fue un nombre muy popular entre la nobleza castellana, ganando gran prestigio histórico. Un referente clave es Álvar Fáñez, el histórico lugarteniente del Cid Campeador, cuya figura ayudó a perpetuar el nombre en la tradición épica y literaria española. A lo largo de los siglos, ha mantenido una vigencia constante en el mundo hispanohablante.
* Álvar: Forma arcaica y variante directa, muy común en la literatura medieval.
* Alvar: Variante utilizada en países nórdicos y germánicos.
* Alvaro: Forma sin tilde, común en registros internacionales o anglosajones.
* Alvarus: Forma latinizada utilizada en documentos antiguos y registros eclesiásticos.
* Alver: Variante menos frecuente en algunas regiones europeas.