Un caveat es una advertencia, una salvedad o una restricción que se añade a una declaración, acuerdo o acción para limitar su alcance o aclarar posibles excepciones.
La palabra proviene directamente del latín "caveat", que es la tercera persona del singular del presente de subjuntivo del verbo "cavere", cuyo significado es "tener cuidado", "precaverse" o "evitar". Literalmente, se traduce como "que él/ella tenga cuidado".
El término se consolidó en el ámbito jurídico anglosajón a partir del siglo XVI. Originalmente, se utilizaba como un término legal formal: un *caveat* era una notificación presentada ante un tribunal o funcionario público para suspender un procedimiento (como la validación de un testamento o el registro de una patente) hasta que el interesado fuera escuchado. Con el tiempo, su uso se extendió al lenguaje académico y cotidiano para denotar cualquier condición o nota aclaratoria que matiza una afirmación general.
* Latín: *Caveat emptor* ("que el comprador tenga cuidado"), una máxima jurídica que advierte que el comprador asume el riesgo de la calidad del producto.
* Inglés: Se mantiene como *caveat* (sustantivo).
* Español: Aunque se usa el anglicismo en contextos técnicos, los equivalentes más precisos son salvedad, advertencia, precaución o condicionante.
* Francés: Se utiliza *caveat* en contextos diplomáticos o intelectuales, aunque es menos común que en inglés.