La palabra no es un adverbio de negación que se utiliza para expresar la inexistencia, la falta de algo, la negativa a una petición o la contradicción de una afirmación.
Proviene del latín *non*, que a su vez es una contracción de *ne oenum*. Esta expresión latina está compuesta por la partícula negativa *ne* (no) y *oenum*, una forma arcaica de *unum* (uno). Literalmente, su significado original era "ni una sola cosa" o "no una cosa".
El término ha mantenido una estabilidad fonética y semántica notable a lo largo de los siglos. En el paso del latín a las lenguas romances, el latín vulgar simplificó *non* hasta llegar a la forma actual en español. A diferencia de otras palabras que sufrieron grandes transformaciones, el no ha conservado su esencia monosilábica y su función gramatical fundamental desde la época clásica, consolidándose como la herramienta básica de negación en la mayoría de las lenguas derivadas del latín.
Debido a su origen común en el latín, la palabra presenta formas muy similares en otras lenguas romances:
* Portugués: *não*
* Italiano: *no*
* Francés: *non*
* Catalán: *no*
* Rumano: *nu*
En lenguas germánicas, aunque no comparten la raíz latina, existe una evolución paralela, como el inglés *no* o el alemán *nein*, que cumplen la misma función sintáctica.